Formato / Vitola
Gran Toro 58 × 6″
Cuerpo pleno, imponente y de gran presencia.
Producción ultra limitada · Añejamiento prolongado
Joya de la corona de producción ultra limitada. Alta regalía, fortaleza fuerte y un añejamiento tan riguroso que solo unas pocas unidades ven la luz cada año.
Una obra de arte de producción ultra limitada. El tabaco utilizado pasa por un proceso de curación y una fermentación especial e histórica heredada de mi abuelo, realizada exclusivamente en las faldas de las lomas de Cerro Angola, Rincón de Piedras, San José de las Matas. Este microclima y método otorgan matices únicos e irrepetibles, imposibles de encontrar en marcas comerciales tradicionales.
Gran Toro 58 × 6″
Cuerpo pleno, imponente y de gran presencia.
San Andrés Madura
México — color chocolate profundo, aceitosa y con un dulzor terroso madurado a la perfección.
Doble Capote
Nicaragua y Camerún — una combinación magistral que aporta la fuerza estructural nicaragüense y el toque especiado y aromático del Camerún.
Selección Premium
Añejada con el secreto de la casa y el rigor del microclima de la sierra.
Fuerte
Intenso, complejo y sumamente sofisticado.
Los matices únicos de la fermentación de San José de las Matas — una sinfonía de sierra, tierra y tiempo desplegada en tres actos de culto.
La entrada es potente e imponente, pero la fortaleza fuerte se presenta con elegancia sorprendente. Notas de tierra húmeda y madera ahumada evocan el aire puro de Cerro Angola, mientras destellos dulces y terrosos de la capa San Andrés Madura asoman con sutileza — como la bruma matinal sobre las lomas de Rincón de Piedras. Es el primer suspiro de un tabaco que ha esperado su momento con paciencia ancestral.
La evolución alcanza una complejidad indomable pero impecablemente equilibrada. El doble capote despliega su magia: cuero noble y café cargado entrelazados con la especia persistente del Camerún. La fermentación secreta revela entonces su riqueza mineral y matices únicos — registros que solo el microclima de la sierra y el método del abuelo pueden otorgar. Cada calada es un capítulo nuevo, como un segundo aroma en una copa de gran reserva reservada a pocos iniciados.
El desenlace es majestuoso: robusto, denso y cargado de carácter. Cacao amargo y frutos secos tostados construyen un clímax de refinamiento imperial, mientras un retrogusto prolongado deja una sensación limpia y aceitosa, inolvidable. Es una fumada de culto para verdaderos conocedores — el tributo final de un tabaco que nació en la montaña y maduró en el silencio de la tradición.
Consultas privadasPocas unidades al año. No por escasez fabricada, sino por tiempo exigido. El Exquisito no se produce: se espera — en las faldas de Cerro Angola, como enseñó el abuelo.